martes, 10 de octubre de 2017

Rubik 1138

La Progresión del Rock bajo Máscaras

(s.a) (s.f.) Imagen obtenida de https://twitter.com/rubik1138 el 10 de octubre de 2017.


Entrevista con Juan Ramón Santillana Arbezú, bajista de Rubik 1138.

Suniarius: Hola que tal, estamos aquí en una charla en corto con un músico que, en lo particular, ha marcado el gusto musical de la escena en la ciudad de Toluca. Maestro ¿Cómo estás? Primeramente te pido te presentes y comentes un poco a que te dedicas en lo profano y en lo musical.
Ramón: Hola, me llamo Juan Ramón Santillana Arbezú, en lo profano soy maestro, soy profesor en prepa y en universidad en el Tecnológico y en la UAEMex… a eso me dedico. Y en lo musical soy bajista, aunque no siempre lo he sido, como desde los 29, o sea, tengo como seis años siendo bajista, antes era guitarro pero lo deje de ser.
Suniarius: ¿Por qué dejaste de ser guitarrista?
Ramón: Pues fue algo raro… toco la guitarra desde chiquitito, desde los seis o siete años y… pues toda mi instrucción musical fue con la guitarra y ya sabes, primero empiezas con el “chuntata” y te vas clavando y de pronto alguien me prestó una guitarra eléctrica y comencé a tocar metal, luego llegué al jazz; y después, no sé, en los veintes… ya sabes como que los veintes son una época muy confusa en la vida de casi todo el mundo, y pues me dedique más a lo profano. Deje la música la grado de creer yo que la había abandonado y cuando volvía a la música fue porque alguien me invito a tocar en una bando, pero lo que no tenían era bajista, tenían un bajo un cable, pero no tenían bajista, entonces, pues así fue como me acerque y pues… ahí me quedé.
Suniarius: ¿Qué banda fue esta? Camino Beat
Ramón: Sí. Bueno ya había grabado en otra banda, como guitarro, en otra época. Tenía una banda hace muchos años que se llamaba la Gaita… teníamos un rollo así como… Hard Rock estilo Héroes del Silencio, una de mis influencias más duraderas en la vida, al menos del mundo del Rock más o menos comercial pues es lo que me influenció. Y pues después grabe con Camino Beat, pero cuando grabe las cosas ya eran bien diferentes. O sea, en aquellos años, en la prehistoria, todo lo grababas en cinta y cuando llego a Camino Beat, ya no había cintas, ya todo es digital, todo es Pro-Tools, ya son estudios caseros, pues estuvo chido y eso fue lo que me enganchó, que había más riqueza para hacer música.
Suniarius: Más herramientas.
Ramón: Sí, más herramientas, pero después de un tiempo te das cuenta que lo de antes es bueno, al menos para los que nos gusta crear cosas está bastante chido que haya bastante accesibilidad.
Suniarius: Y bueno hablando de crear cosas, está el grupo, el proyecto del que formas parte, el cual es al que le han puesto más empeño.
Ramón: Sí, así es, Rubik 1138, bueno Rubik sale paralelamente a Camino Beat; o sea, mientras yo estaba con Camino beat, un compa me dijo: “Oye, wey. Ayúdame, tengo ahí unas ideas que me gustaría mostrarte”. Y nos juntamos ese cuate y yo sin saber que eso se convertiría en Rubik. Nos juntamos, me enseñaba sus ideas, sus “riffs”, escuchábamos rolas, y ese coma era súper clavado en Dream Theater y yo lo escuchaba, y si me gustaba pero no era tan clavado y ese compa si se metía, lo escuchaba y sacaba las canciones… y de ahí fue que empezaron a surgir ideas, incluso cuando sale Rubik por primera vez…
Suniarius: ¿Cuándo sale Rubik por primera vez a escena?
Ramón: el primer toquín fue el 6 de junio del 2009, en ese toquín todavía existía Camino Beat, entonces por un rato fue como el proyecto paralelo, alterno; y nunca me imaginé que Rubik se convertiría… pues… en un montón de cosas. Ahora, ya tenemos cinco años desde ese toquín, ya tenemos dos discos grabados… pues seguimos siendo una banda en ciernes en muchos aspectos, bueno en otros no, ya tener dos discos ya te habla de al menos dos procesos creativos concluidos; sin embargo, cuando digo en ciernes me refiero que es una banda que aún le faltan muchos escenarios por pisar, hay mucho público a quien podemos acceder, pero no hemos llegado a ellos, hay muchos pasos por seguir.
Suniarius: ¿Y, pues, qué propone Ruik?
Ramón: ¡Mmm, hijo! Bueno, es que, es una pregunta que no he sabido, porque… pues no hay una propuesta, no hay un discurso, no hay ganas de decir… por ejemplo hay bandas que lo tienen muy claro: nuestro rollo es hippie, nuestro rollo es de protesta, nuestro rollo es de… romántico; y pues, no sé, nunca nos hemos planteado eso, porque no hay letra, todo es instrumental, entonces cualquier cosa que se proponga va desde lo sonoro exclusivamente, entonces, más bien… no quisiera sonar como hípster, pero quizá la propuesta es que no hay concretamente un discurso, no hay una propuesta. Rubik siempre ha funcionado como un taller, En Rubik nunca hemos funcionado a partir de la inspiración; antes cuando yo escribía letras pues estaba en ese rollo de ¡Ah pues voy a escribir de esa chava! O de eso que me hizo enojar, o de mi padre, o de mis amigos o de alguna energía que me restó un libro… y en Rubik no hay eso, sino que es puro enfrascarse en… como que en agarrar un hilo de alguna idea musical e irlo jalando, es como una exploración, es cavar dentro de una cueva, y a ver que te vas encontrando, y lo que sale, lo que escuchas es el resultado de eso, no somos de la idea de hacer una rola que suene así como que con la cual la gente se vaya por un discurso pacheco o filosófico. Tal vez los títulos de las rolas puede dar cierta inducción a eso, por ejemplo tenemos un rola que se llama “El viaje de Segismundo”, la rola nos suena a un viaje porque tiene muchos paseos, porque tiene mucha energía como alguien que sale a explorar y en esa exploración se topa con otras cosas y pues lo de Segismundo es por un rollo Freudiano, pero este rollo es basto, extensísimo, hay niveles en los que te puedes clavar pero al final, el que escucha la rola puede pensar en otra cosa no estrictamente en eso; así que pues la propuesta sería… libertad creativa.
Suniarius: Oye, y tienen dos discos ¿Cómo se llama su primer disco?
Ramón: es homónimo al nombre de la banda.
Suniarius: Y este va por la misma línea, es interpretativo según quien lo escuche y sus estados de ánimo.
Ramón: Exacto, los dos discos tienen eso en común.
Suniarius: Ahora, el arte de los discos… de qué surge la portada del primer disco.
Ramón: La portada del disco la hicimos nosotros, hicimos ejercicios visuales, toda una tarde nos dedicamos a… compramos varias lámparas de colores y lo que hicimos fue poner varias cámaras con obturadores abiertos y lo que hicimos fue hacer “light Painting”, pusimos el disco de fondo, sacamos varias imágenes y de ellas se eligió el arte, entonces, la portada es un foco que es como la idea que brilla, pero es una idea rodeada de colores de cosas que no tiene una forma, es un rollo medio psicodélico… la idea nace de nosotros, fue una portada que algunos criticaron de poco concisa y pues, tal vez tiene razón, al final es subjetivo… yo creo que tampoco es la mejor portada del mundo, pero que desde el punto de vista de uno como creador si refleja lo que es el disco, igual el disco es parecido, como que el disco tiene rolas con matices de metal, matices de funk, pero si es un poco un disco que nace de la ingenuidad, de que es la primera vez que hacemos este tipo de experimentos y pienso que esta portada refleja exactamente lo mismo, siento que hay coherencia. No es el mejor trabajo que hemos hecho, pero si  es algo que no le falta ni le sobra nada desde nuestra perspectiva.
Suniarius: Así es, pues hay un cambio radical, la portada de tu segundo disco es un trabajo bastante complejo.
Ramón: Sí, así es, para empezar se lo otorgamos a alguien más, ya, aprendimos en el proceso de un disco a otro a delegar cosas, el primer disco lo hicimos todos, toda la música lo produjo una sola persona, y lo visual nosotros; ahora todo es diferente, hablando concretamente de la portada se le medio masticó una idea a la ilustradora y de esa idea ella hizo un boceto, luego otro y luego otro hasta que llegó a lo que hay en la portada que es algo mucho más compuesto, más elaborado, lleno de símbolos que ni nosotros mismos estamos tan conscientes de lo que hay detrás de ella.
Suniarius: Oye, y bueno, ustedes en el escenario hacen un performance; es decir, nadie conoce a Rubik, nadie sabe quiénes son.
Ramón: Aja, esa es la idea, el performance es algo sencillo, pero si hay algo así como en medio de un performance y un acto psicomágico, al menos nosotros… porque también es importante el momento escénico, también es un espacio de creación efímera como en el teatro de algo que se crea y ya no vuelve a aparecer nunca, la idea va por ese camino, y pues, también nos enmascaramos para que la gente se pierda. Quienes no conocen a la banda y la ven por primera vez creo si se llevan ese impacto, porque no tienen ni la menor idea de quienes estamos atrás de las máscaras; los que si nos conoces y nos ven sufren otro tipo de experiencias, porque dicen: “Ah yo conozco a es wey, y me da clases” pero les saca mucho de onda lo que hacemos porque no es fácil asociar una cosa con otra… ese creo yo es el acto de psicomagia, es como evadirte, es una evasión lo que se pretende hacer al menos desde el escenario. Lo que el público experimenta pues raro, hay gente que no se clava tanto en eso, hay quienes solo escuchan o nada mas están viendo porque proyectamos imágenes que más o menos van acorde con lo que tocamos; no hay un performance más allá de eso, no hay un discurso de cada personaje, no hay una narrativa, no es una comedia o una ópera rock, hasta ahora no lo hay, lo hemos pensado pero… no hasta el momento.
Suniarius: ¿Y cuál es el escenario más grande o importante que han tenido oportunidad de pisar?
Ramón: Sin duda el Café Iguana de Monterrey, grande en todos los sentidos, la dimensión… bueno hubo uno más grande, pero la dimensión es bastante considerable, el sonido y el equipo que te ponen es… es muy interesante cuando hablas del sonido Monterrey y del sonido DF, creo que nace desde los escenarios que hay en ambas ciudades; en Monterrey traen un rollo muy a la gringa, muy de que tiene que sonar duro y claro, y en el DF varía, pues hay muchos foros chiquitos y no es sonido tan contundente, pero además el Café Iguana es… te paras en ese escenario y en lo personal yo pensaba cuántos weyes que me han influido han estado parados en este escenario, han dicho cosas en ese mismo micrófono, en ese mismo “ampli” saco su sonido y eso si te agrega un poco de karma a lo que estás haciendo.
Suniarius: Que bueno que mencionas todo esto, porque, se dice que si no vienes del triángulo del “main stream” que es Guadalajara, Monterrey y el D.F., y ustedes vienen de la provincia. ¿Cómo vez tú las oportunidades existentes y qué oportunidades hay de romper ese esquema triangular?
Ramón: No sé, creo que es la pregunta que no me siento seguro al responder, porque Toluca, siento que sola se ve como menos, entonces ser lo que sea desde esa perspectiva en la profesión que sea trae como que esa estigmatización, que es absurda, es ridícula por donde la veas, yo he conocido grandes músicos y algunos de ellos ya están triunfando en el país y otros incluso en el extranjero, cosa que pues, enfatiza lo ridículo que es verse a sí mismo como poca cosa. Y pues hablando de otra cosa, de lo que pasa en México en general, me llama mucho la atención que cuando ves documentales del rock en México sigue habiendo esa nostalgia por lo que se perdió después del festival de Avandaro, y Avandaro sigue siendo la sima y al mismo tiempo el cisma, y cuando este rollo, pienso en lo mucho que se ha perdido por pensar de esa manera; cuántas bandas después del festival siguieron, bandas de progresivo: Chac Mol, Iconoclasta, la Revolución de Emiliano Zapata… bandotas pero que este mismo estima las mantenía topando un techo que no se podía pasar, mientras que en Argentina salen weyes como Espineta, Charlie García y su banda La Máquina de Hacer Pájaros, pero ellos volaban, no tenían ese tope, bandas de todo tipo que no tuvieron estas estigmatizaciones y no por eso son mejores bandas, mejor dicho eran mejores escenas y aquí en México se limitaba mucho eso… sigue el rollo romántico, nostálgico… y buena, hablando de nuevas generaciones salió un artículo hace como año y medio que se llamaba “La Generación Zoe”, muy clavado en la onda que hay banda que dicen cosas… Panda, Enjambre, Zoe, que su lírica es totalmente superficial, mu clavado en lo cósmico en las drogas, pero no totalmente aterrizado, no algo que el ciudadano de a pie puede refrendar día a día… es debatible, lo sé, pero me hace pensar que hay mucho de eso, no sé creo que puede ser efecto de la posmodernidad de que todo mundo es artista, todo mundo hace música, todo mundo se siente especial por algo y te lo encuentras, la cantidad de música disponible para que la bajes te pierde, entonces una banda que si vale la pena, es más difícil de encontrar, pese que esté en los medio y en difusión, entonces creo que eso ha contaminado la escena… al final sobreviven los que de verdad sienten que nacieron para esto y los que llegan al éxito, en muchos sentidos son sobrevivientes, dejaron atrás la nostalgia, dejaron atrás lo des soy de Toluca y dejaron detrás lo soy posmoderno, y son músicos que no les importa si triunfan o no, ahí siguen, pero al final esos pasos que son marginales al final construyen toda una carrera, toda una escalera… no lo sé, hay bandas que después de varios discos. ¡Pum! Llega su momento, enjambre es un ejemplo de ello, a pesar de que su lírica no me gusta, son compas que picaron piedra hasta que llegaron a Los Ángeles, y después regresan a México como triunfadores y ya tenían una lista de cosas… y eso es lo que empobrece, que la gente no percibe eso, el trabajo previo.
Suniarius: Ramón mil gracias, un placer conversar contigo.
Ramón: No, gracias a ti, espero no haber dicho demasiadas incongruencias.