miércoles, 28 de noviembre de 2018

Mino

My New Tattoo


Entrevista Semblanza con Eduardo Betancourt Palomeque "Mino"

EduardoBetancourt Palomeque A.K.A. Mino, tres décadas de trazos sobre la piel.


La ciudad de Toluca tiene, entre una de tantas cosas, un carácter conservador, el cual, hace que el tiempo se mantenga hasta cierto punto impávido, atrapado en tradicionales lugares de comida, turísticos, recreativos–pese a las dudas de tantos— a la gente de esta fría ciudad se les denomina coloquialmente choriceros, dicho vocablo se llega a escuchar de manera peyorativa o inclusive se hace alarde de un dicho dicharachero de mala monta: “Toluca buen gente no mata nomás taranta, quita cobija y tira barranca”. Pero lo cierto es que esta ciudad solía ser el remanso para el descanso del capitalino. En ella se encierran historias de gente que ha trascendido por su trabajo.
Eduardo Betancourt Palomeque, mejor conocido como Mino, es oriundo de la Capital del Estado de México, de familia conservadora y muy unida, su padre un dentista muy trabajador y disciplinado, su madre, devota, altruista, un par de hermanas, de las cuales la mayor sería quien diera pie al sobrenombre de Mino, y muchos amigos.
Decidido y ya con la cita apalabrada, me dirijo al punto acordado, recibo un mensaje en el Whatsapp que me indica que me esperan a las 6 de la tarde, el vecindario… una colonia tranquila y bonita al pie de la Ciudad Universitaria de la UAEMex; justo frente al parque del vecindario me estaciono, y veo a Mino caminando hacia mí, tranquilo, sereno como siempre. Todavía con la vestimenta interna de su viaje en motocicleta a Malinalco, me saluda fraternalmente, para él todos somos hermanos.
De entradas amplias, barba tupida que pinta ya algunas canas, me guía a su casa, y me muestra su moto, una Stryker 1305 cm2, personalizada y me detalla algunos pormenores de su andar en las carreteras y me dice:
“Eso no se me ha quitado hermano, sigo tupiéndole, hace unas semanas llegue casi a las 115 millas… 200 km, no se me quita lo loco.”
Ya hace casi treinta años que comenzó la aventura en Nueva York, en Kaplan Corporation, cuatros años para certificarse, y de vuelta a la ciudad que lo vio nacer; así se abre el primer estudio en la calle de Vicente Villada, después las sucursales, primero Cozumel en sociedad con Diamond Glenn un tatuador norteamericano, después Cuernavaca, sin embargo, todavía no era tiempo de permanecer. Por lo que respecta al estudio de Cozumel, Mino comenta abiertamente, que el vivir en una isla tuvo un impacto psicológico tremendo, el saberse aislado, que para llegar al continente se requerían medios no convencionales hace que decida regresar al centro de la república.
Cuernavaca cierra y la oportunidad llega nuevamente, Chicago es destino, fue el principio de quince años de errar esparciendo su estilo y arte de tatuador; después de aciertos y desaciertos, de tropiezos amorosos, Mino regresa a Toluca para estar con su padre quien se encuentra delicado de salud.
Me arriesgo a sortear los temas y me enfoco en un asunto cultural al otro lado del mundo y le pregunto qué opina del castigo legal a los tatuadores en Corea del Sur.
—Pienso que el coreano está buscando mantenerse puro, como raza, como identidad, porque la identidad de las naciones se esta perdiendo por la globalización; es difícil entenderlos, juzgarlos… en nuestra cultura por ejemplo, el mismo calendario azteca en su centro, Tonatiuh, tiene perforaciones, las modificaciones corporales son representaciones culturales desde hace miles de años, entonces, me aclara, puedo adivinar que para el coreano el tatuaje es ajeno a su cultura y no quieren que entre. Se está perdiendo todo en el mundo, yo lo viví cuando tuve la oportunidad de estar en África, hay lugares donde vas a ver a las tribus en su esencia y se disfrazan de lo que son y al otro día te los encuentras vestidos con Nike, playeras de Adidas, la ropa de colores, me explico, pero ya no se visten como se debían de vestir, el contacto entre oriente y occidente esta homogeneizando a la humanidad. Ahora bien, el tatuaje es inherente a la humanidad misma, entonces las culturas lo aceptan en unas épocas y lo rechazan en otras.
Eso me lleva a tu trabajo nuevamente –le comento—la década de los ochenta ¿Qué sucede contigo como tatuador en esos años?
—Lo  primero que viene a la mente son las reuniones con amigos, ocho personas y el único tatuado era yo, hoy Miguel, continúa, en una mesa de ocho son uno o dos los que no están tatuados, así de radical ha sido el cambio en tres décadas.
Te han discriminado, abriendo un paréntesis en su comentario.
—No!
Me responde enfáticamente.
—Afortunadamente, puedo decirte, o tal vez no me di cuenta pero nunca he sentido un rechazo, ni en Alemania, o los cinco años que estuve en Holanda, Ahora puedo decirte que en los ochenta el tatuaje era algo muy satanizado, solo los marineros, expresidiarios o lo que se conocía como sociedad de alto riesgo, ya sabes, prostitución, delincuencia, drogadicción y los tatuados… yo sentía las miradas, esas se sienten definitivamente.
Así pues, Mino es una persona sumamente espiritual, cómo lidió con sus creencias y el tatuaje, cierto es que su familia ha demostrado una unidad más allá de los límites que la religión establece, específicamente lo abordo con el pasaje Levítico 19:28. De manera muy honesta y por primera vez a mis oídos, coherente, Mino relata su travesía al saberse pecador según los cánones bíblicos y responde.
—En algún momento de mi vida si me pregunté ¡Wow! ¿Qué hice? Ya me condené con mi primer tatuaje, y me acerque a un Monseñor, que por respeto omito su nombre, y le pregunto: ¿Qué onda con mi vida ya pelé o qué hacemos? Yo ya me tatué. Y su respuesta fue una pregunta, sin sorprenderse por cierto. ¿Por qué te tatuaste? Y le dije la verdad padre pues porque es una manera de decorar mi cuerpo y me parece hermoso, y me apasiona el tatuaje. A lo que el me contestó que no había ningún problema.
Pero cómo si la biblia dice muy claro… sí lo sé, pues que pensaba yo, claro que lo sabía, y después añadió que no me estaba tatuando en alabanza a eso que estas adquiriendo a lo que le respondí que en lo más mínimo, que me gustaba el significado, pero yo sigo siendo católico apostólico y romano, y me aseguró que no había ningún problema, la interpretación es el problema.. no puedes ser radical, me explico, y la biblia en particular no es un documento que se escribió para ser interpretado de forma literal.

Contestado el tema sobre la religión, ahondo en una de sus pasiones, el deporte, desde patineta en su auge a principios de los noventa, pasando por el Taekwondo, la bicicleta de montaña, el Downhill hasta el Cross Fit en la actualidad, pero la duda nace… ¿Cuáles vicios has tenido Mino? Inquiero de manera un tanto arriesgada.

—Puedo decirte, y tengo muchos amigos que me conocen profundamente, y ellos pueden corroborarlo, que desconozco la sensación de estar siquiera mareado por el alcohol.. sabes lo que me he ahorrado, no he consumido drogas ni cigarro, bueno fumé a la edad de cuatro o cinco años cuando mi abuelo por parte de mi padre me pedía que yo le prendiera el cigarro, un niño era y me dacia mi abuelo, me sentaba en su regazo y me decía: ¡A ver mijo, préndame mi cigarro! Ni mi papá ni mi mamá decían algo, pues era el abuelo, ya sabes ese respeto a los mayores. Bueno entonces yo fumé de niño, y pues drogas yo creo que lo que te fumas en un concierto.
¿no disfrutas una copa de vino?
—Viviendo en Holanda, conocí a alguien que sabia mucho sobre asuntos del paladar, y un día me dijo que si gustaba algo de beber, y le respondí que no toleraba el sabor, no sólo del alcohol sino también de quesos fuertes o el picante, los alimentos que pungen la lengua, y me dijo: no te ofendas pero tu paladar es tan corriente que detecta todo.
—De forma chistosa mi padre me decía que el único hijo barón que tenía, y no tenía con quien beber, a lo que respondí que tenía dos hijas, bebe con ellas.
Pasemos a otro asunto, tus relaciones Mino, cómo han sido tus relaciones, cómo eres, te entregas.
—Como todo en la vida Miguel, va cambiando, cuando era joven daba todo, las mujeres me hicieron ver mi suerte, definitivamente y sin miedo a nada algunas novias me hicieron amar a dios en tierra de indios, al final de la relación se sufre… hasta cierto punto desde esa época hasta hoy, digamos que no me ha ido mal, soy afortunado con el sexo opuesto… como decirte mi concepto del amor se ha modificado, no digo que no exista pero es como hablar de los ovnis, no digo que seamos la única especie del universo pero no lo visto, entonces el amor me es ajeno; he tenido experiencias difíciles, dos matrimonios, ambas se morían por mí y ambas me dejaron si carro, sin casa, sin nada. Me case primero en Holanda, mi matrimonio duró nueve meses, y en México me casé como después de diez mese de noviazgo, estuve casado por cinco años, los últimos muy malos, pero es lo que te decía si las que te aman te dejan en la calle qué será de las que no te quieren. Así que en la feria del amor ni he sido de los más afortunado.
—Soy un espíritu libre, cómo retienes a alguien, es más como me retienes si ni siquiera yo puedo hacerlo, porque si algo me interesa, algo nuevo, voy y lo hago… parte de la esencia del sexo femenino es el egoísmo, cuando ellas tienen a alguien que “aman”, el buscan, le procuran, le cuidan pero al mismo tiempo se sienten dueños de tu vida, y es allí donde vienen las fricciones con mi persona. Yo regresé después de quince años, vuelvo por la situación de la salud de mi padre, después conozco a mi segunda esposa y abro el estudio en el que estoy ahora el cual a sufrido algunas modificaciones.

Ya que retomas el tema de los estudios de tatuaje, antes de partir ¿Traspasaste el estudio de la calle de Villada?

—No, eso es lo que todo el mundo piensa, pero yo cerré completamente. Lo que en realidad sucedió fue que Elías, al que conocen como el Cura, platica conmigo y me pregunta si se puede quedar con el local, le dije que no en el sentido de quedarse con el estudio con mi nombre, pero le pedí que me esperara. Yo lo comenté con la dueña del edificio y pues ella fue la que opto por rentarle el lugar y pues ya lleva más de diez años.
Ciertamente, porque hasta hace unos años cuando uno pensaba en tatuajes solo había dos opciones tú y Dejavú con el Cura. Pero la diferencia radica en algo que alguna vez me mencionaste: el tatuaje no está peleado con la imagen.
—Así es, cuando yo me tatué por primera vez, en 1988, me di cuenta de que el tatuaje no te hace ni te deshace, sino que es tu actitud ante la vida y la sociedad la que da o te quita, entonces fue cuando me di cuenta que, al verme tatuado seguía siendo Eduardo Betancourt Palomeque, yo tenía que hacer algo por el mundo del tatuaje porque no puede ser posible que la gente sea discriminada por tener un ornamento en la piel y hasta hoy en día esa ha sido mi premisa, de hecho yo trabajo con camisa, pantalón, zapato o bota peno con tenis, porque es importante la imagen y más en una sociedad que la imagen es una llave que te puede abrir o cerrar puertas, ya sabes en México como te ven te tratan. Entonces ha sido muy bonito ver la aceptación de la gente a través del hecho que al llegar a un estudio de tatuajes te reciba alguien limpio, bien vestido, oliendo bien; porque estás muy cerca de la gente, eso ha sido un parte aguas importante en mi ciudad con lo que yo percibo una aceptación a mi trabajo y al tatuaje, no porque esté tatuado y sea una persona de bien, sino que una persona de bien puede estar tatuada. Una persona con educación, con cultura.
Derrumbar estereotipos –añado. Tú has sido punta de lanza para el tatuaje, y Elías, el Cura, alguna vez me comento que te aprendió observando, como es Mino en su etapa de mentor, cómo te ha ido en esta nueva etapa en donde estas creando una fuerza laboral en el tatuaje y además adoptas aprendices.
—Tanto quiero seguir buscando talentos que se unan a mi estudio con un equipo de trabajo que llegue a ser autosuficiente,  como quiero seguir enseñando. Porque quiero dejar mi grano de arena con trabajo de calidad en lo que al arte del tatuaje se refiere, mientras dios me de vida; y poder compartirlo, el buen maestro es aquel que  busca que su alumno lo supere, y hasta por conveniencia porque me gustaría tener alguien de confianza y decirle tatúame en lugar de estar buscando a otros en otros lugares.
Pasemos a los influjos, quiénes te han influido primeramente en el mundo del tatuaje.
—Admiraba a mucha gente, entre ellos a Tin-Tin, un francés que después alguien me dijo que no entendía que le admiraba, si mi trabajo era de excelente calidad. Tú creces admirando a otras personas y no percibes que ya lograste situarte
—Gente como Brain Evertt, en Albuquerque, que hace unos retratos hermosos, también está Jack Rudy en San Diego, California; y obviamente Joe Kaplan que alguna vez estuvo considerado como el mejor tatuador de la costa Este de los Estados Unidos; Lyle Luttle con quien yo tomé cursos sobre diseño, construcción y calibración de máquinas para tatuar, y otro con el que tome otro curso y cuyo trabajo admiro mucho es Guy Aitchison que yo pienso que en lo que a color se refiere es uno de los mejores.
¿Y musicalmente?
—¡Uy mi hermano! Musicalmente estoy influenciado por muchas bandas, Heavy Metal, Glam Rock, Rock’n Roll, Punkabilly, Rockabilly, Psicghobilly, pero Kiss fue una banda con la que crecí, amé y sigo disfrutando mucho, si tuviera que poner en una balanza, Kiss definitivamente, aunque también Nick Cave and the Bad Seeds, otras bandas buenas no me hacen vibrar
Aquí en Toluca, alguien que te haya influido.
—Uff, pues que te digo, sin sonar soez, pues mi padre, yo mamé de mi padre la devoción, respeto y amor al trabajo. Yo no concebía como después de haber salido un fin de semana –mi papá si bebía—el lunes a primera hora estaba en el hospital y después en el consultorio. O sea a mi padre le daban cada año un bono por cero faltas. ¡Que bárbaro¡ Cómo le hace, si yo que no tomo y me desvelo, al otro día estoy cayendo de sueño, eso es algo que yo puedo afirmar es que de mi padre me quede con eso, con el amor al trabajo. Algo que te puedo garantizar es que he sido fiel, a lo único a lo que le he sido verdaderamente.. si yo he conocido la fidelidad ha sido a mi trabajo. La poca paciencia que poseo está vertida al trabajo.

¿Cuáles son tus hobbies?
—Mira, soy algo excéntrico, tengo ya una importante colección de cráneos y máscaras de varios lugares del mundo, he tenido piezas muy hermosas. Cuando busco algo, espero sea una pieza antigua, ya danzada o por lo menos que haya pertenecido a una tribu, dos de las pieza que me acaban de llegar gracias a una amiga cercana , son de la cultura Yaqui, ellos cuando hacen estas máscaras para presentar sus monstros internos, y esas máscaras no existen porque al terminar el ritual ellas son quemadas, entonces mis máscaras fueron hechas especialmente para mi amiga dedicadas a mi persona, dos máscaras yaquis que si pasaran por el proceso ritual tendrían que ser quemadas.
Los cráneos ¿Qué te gusta o trae de ellos?

—Básicamente, porque dentro del cráneo se encierra, en todos los animales, la esencia de todo ser vico y la máscara es la representación de esa esencia.
¿Qué cráneos tienes?
—Pues ya tengo una colección importante, tengo simios, felinos, reptiles, cérvidos, aves, algunas pieza marinas, casi un zoológico, “you name it”, y a estas colecciones se adjuntan otras tantas… mira las personas que coleccionamos cráneos y máscaras hay tres piezas que coronan una colección: la primera es un fenómeno, el cráneo de un fenómeno, yo tengo un cérvido, es una sola bóveda craneal de la cual salen dos hocicos y las cuatro órbitas oculares; la otra pieza en una cabeza de jíbaro, yo tengo un par—no humanas—un macaco y un simio tití; y finalmente un cráneo o cabeza de maorí, esta última es toda una pieza, porque la historia relata que los Maoríes cuando se encuentran con los Ingleses, con la gente del Capitán Cook, de hecho hay una isla llamada así, los consideran como animales y los cazaban en lugar de entablar un diálogo, y les cortaban las cabeza para enviarlas a Inglaterra, casi extinguen a la cultura maorí; de hecho hay un tratado internacional en el cual se estipula que si una de estas cabezas es hallada, debe regresar a Nueva Zelanda, repatriar a todos estos hermanos, resarcir el daño de manera simbólica, imagina, esa practica casi extingue a la cultura maorí.
(s.a.) (s.f.) Obtenido de https://supercurioso.com/mokomokai-las-cabezas-cortadas-de-nueva-zelanda/ el 28 de noviembre de 2018


Yo sé que tú buscas el trasfondo en lo que haces, lo simbólico, cómo lidias con ello en el mundo del tatuaje, con la banalidad. Mino, esboza una leve risa y su mirada es, hasta cierto punto una mezcla de tolerancia forzada y aceptación.
—Que te digo, mira hoy en día el tatuaje es valido en las dos vertientes, que te tatúes por un significado profundo o por mero ornamento, en la actualidad no pienso que el tatuaje tenga que ser profundamente significativo, a mi me parece que las dos formas de pensar son validas, puedes tener sobre tu piel verdaderas obras de arte aunque no necesariamente sean simbólicas, son personas que coleccionas arte, van con uno u otro tatuador para tener una pieza de ellos y pagan cantidades fuertes por ellos.
De que otra forma aplicas el tatuar.
—Mira, pues como una solución médica o inclusive terapéutica, yo tengo la certificación de tatuador cosmetólogo, y bueno, he trabajado con personas que tiene alopecia, o en los casos de mastectomía, y más comúnmente en cicatrices.
¿Qué te molesta?
—La ineptitud, no tolero la ineptitud, es algo con lo que no puedo lidiar, así como me lo preguntas así te lo contesto; la adulación, me molesta que intenten ofender mi inteligencia a través de la adulación.  Un ejemplo burdo: Me llaman por teléfono al estudio, contesto y digo Mino Tatuajes; y me responden con la pregunta ¿Hablo a Mino Tatuajes? o ¿allí hacen tatuajes? Eso me mata. Ese tipo de situaciones, me son muy complicadas… mira Miguel yo no me considero un artista, te soy sincero, hablar de mi persona me es complicado, no soy tan banal, pienso que hay banalidad en toda la humanidad pero cuando te conoces a profundidad es cuando te sabes miserable, conoces tu miseria como ser humano y te alejas de ti mismo para ser mejor; entonces, lidiar con este tipo de personas me es difícil.
A dónde te diriges como persona.
—Amo tanto mi trabajo que me queda claro que voy a seguir tatuando por los años que dios me permita; me gustaría poder solidificar la idea de la escuela, tener un poco más de tiempo para enseñar, me gustaría tener un poco más de tiempo para mí, para leer, para poder disfrutar más otras cosas, incursionar en la escultura, insisto más tiempo para mí persona. Estoy en una edad madura en la que puedo seguir negreándome como lo hago, tengo las ganas, tengo la energía, tengo el deseo por eso lo hago, pero a mediano plazo quiero más tiempo para complementarme. Me encantaría dar empleo a gente, compartir mis contactos, compartir artistas con otros países, ya lo tengo hablado con Mitch Vandersenen de Mitch Tattoo, Holanda, que me manden a su mejor artista y yo enviar al que tenga, y que se vallan un verano.

Así, tras un buen rato damos por terminada la entrevista, le agradezco su tiempo, él me pregunta cuando tendré el texto listo, quiere leerlo, le respondo que en un par de días. Me acompaña a la puerta, una tarde lluviosa, y nos despedimos.