My New Tattoo
Entrevista Semblanza con Eduardo Betancourt Palomeque "Mino"
EduardoBetancourt Palomeque A.K.A. Mino, tres décadas de trazos sobre la piel.
(s.a.) (s.f.) Obtenido de https://www.facebook.com/minotattoospiercings/photos/a.359946750716748.87629.129360907108668/951340661577351/?type=3&theater el 27 de noviembre de 2018
La
ciudad de Toluca tiene, entre una de tantas cosas, un carácter conservador, el
cual, hace que el tiempo se mantenga hasta cierto punto impávido, atrapado en
tradicionales lugares de comida, turísticos, recreativos–pese a las dudas de
tantos— a la gente de esta fría ciudad se les denomina coloquialmente choriceros,
dicho vocablo se llega a escuchar de manera peyorativa o inclusive se hace
alarde de un dicho dicharachero de mala monta: “Toluca buen gente no mata nomás taranta, quita cobija y tira barranca”.
Pero lo cierto es que esta ciudad solía ser el remanso para el descanso del
capitalino. En ella se encierran historias de gente que ha trascendido por su
trabajo.
Eduardo Betancourt Palomeque,
mejor conocido como Mino, es oriundo de la Capital del Estado de México, de
familia conservadora y muy unida, su padre un dentista muy trabajador y
disciplinado, su madre, devota, altruista, un par de hermanas, de las cuales la
mayor sería quien diera pie al sobrenombre de Mino, y muchos amigos.
Decidido
y ya con la cita apalabrada, me dirijo al punto acordado, recibo un mensaje en
el Whatsapp que me indica que me esperan a las 6 de la tarde, el vecindario…
una colonia tranquila y bonita al pie de la Ciudad Universitaria de la UAEMex;
justo frente al parque del vecindario me estaciono, y veo a Mino caminando
hacia mí, tranquilo, sereno como siempre. Todavía con la vestimenta interna de
su viaje en motocicleta a Malinalco, me saluda fraternalmente, para él todos
somos hermanos.
De entradas amplias, barba tupida que pinta
ya algunas canas, me guía a su casa, y me muestra su moto, una Stryker 1305
cm2, personalizada y me detalla algunos pormenores de su andar en las
carreteras y me dice:
“Eso
no se me ha quitado hermano, sigo tupiéndole, hace unas semanas llegue casi a
las 115 millas… 200 km, no se me quita lo loco.”
Ya
hace casi treinta años que comenzó la aventura en Nueva York, en Kaplan
Corporation, cuatros años para certificarse, y de vuelta a la ciudad que lo vio
nacer; así se abre el primer estudio en la calle de Vicente Villada, después
las sucursales, primero Cozumel en sociedad con Diamond Glenn un tatuador
norteamericano, después Cuernavaca, sin embargo, todavía no era tiempo de
permanecer. Por lo que respecta al estudio de Cozumel, Mino comenta
abiertamente, que el vivir en una isla tuvo un impacto psicológico tremendo, el
saberse aislado, que para llegar al continente se requerían medios no
convencionales hace que decida regresar al centro de la república.
Cuernavaca
cierra y la oportunidad llega nuevamente, Chicago es destino, fue el principio
de quince años de errar esparciendo su estilo y arte de tatuador; después de aciertos
y desaciertos, de tropiezos amorosos, Mino regresa a Toluca para estar con su
padre quien se encuentra delicado de salud.
Me arriesgo
a sortear los temas y me enfoco en un asunto cultural al otro lado del mundo y
le pregunto qué opina del castigo legal a los tatuadores en Corea del Sur.
—Pienso
que el coreano está buscando mantenerse puro, como raza, como identidad, porque
la identidad de las naciones se esta perdiendo por la globalización; es difícil
entenderlos, juzgarlos… en nuestra cultura por ejemplo, el mismo calendario
azteca en su centro, Tonatiuh, tiene perforaciones, las modificaciones
corporales son representaciones culturales desde hace miles de años, entonces,
me aclara, puedo adivinar que para el coreano el tatuaje es ajeno a su cultura
y no quieren que entre. Se está perdiendo todo en el mundo, yo lo viví cuando
tuve la oportunidad de estar en África, hay lugares donde vas a ver a las
tribus en su esencia y se disfrazan de lo que son y al otro día te los
encuentras vestidos con Nike, playeras de Adidas, la ropa de colores, me
explico, pero ya no se visten como se debían de vestir, el contacto entre
oriente y occidente esta homogeneizando a la humanidad. Ahora bien, el tatuaje
es inherente a la humanidad misma, entonces las culturas lo aceptan en unas
épocas y lo rechazan en otras.
Eso
me lleva a tu trabajo nuevamente –le comento—la década de los ochenta ¿Qué sucede
contigo como tatuador en esos años?
—Lo primero que viene a la mente son las reuniones
con amigos, ocho personas y el único tatuado era yo, hoy Miguel, continúa, en
una mesa de ocho son uno o dos los que no están tatuados, así de radical ha
sido el cambio en tres décadas.
Te
han discriminado, abriendo un paréntesis en su comentario.
—No!
Me
responde enfáticamente.
—Afortunadamente,
puedo decirte, o tal vez no me di cuenta pero nunca he sentido un rechazo, ni
en Alemania, o los cinco años que estuve en Holanda, Ahora puedo decirte que en
los ochenta el tatuaje era algo muy satanizado, solo los marineros,
expresidiarios o lo que se conocía como sociedad de alto riesgo, ya sabes,
prostitución, delincuencia, drogadicción y los tatuados… yo sentía las miradas,
esas se sienten definitivamente.
Así
pues, Mino es una persona sumamente espiritual, cómo lidió con sus creencias y
el tatuaje, cierto es que su familia ha demostrado una unidad más allá de los
límites que la religión establece, específicamente lo abordo con el pasaje
Levítico 19:28. De manera muy honesta y por primera vez a mis oídos, coherente,
Mino relata su travesía al saberse pecador según los cánones bíblicos y
responde.
—En
algún momento de mi vida si me pregunté ¡Wow! ¿Qué hice? Ya me condené con mi
primer tatuaje, y me acerque a un Monseñor, que por respeto omito su nombre, y
le pregunto: ¿Qué onda con mi vida ya pelé o qué hacemos? Yo ya me tatué. Y su
respuesta fue una pregunta, sin sorprenderse por cierto. ¿Por qué te tatuaste?
Y le dije la verdad padre pues porque es una manera de decorar mi cuerpo y me
parece hermoso, y me apasiona el tatuaje. A lo que el me contestó que no había
ningún problema.
Pero cómo si la biblia dice muy claro… sí
lo sé, pues que pensaba yo, claro que lo sabía, y después añadió que no me
estaba tatuando en alabanza a eso que estas adquiriendo a lo que le respondí
que en lo más mínimo, que me gustaba el significado, pero yo sigo siendo
católico apostólico y romano, y me aseguró que no había ningún problema, la
interpretación es el problema.. no puedes ser radical, me explico, y la biblia
en particular no es un documento que se escribió para ser interpretado de forma
literal.
Contestado el tema sobre la
religión, ahondo en una de sus pasiones, el deporte, desde patineta en su auge
a principios de los noventa, pasando por el Taekwondo, la bicicleta de montaña,
el Downhill hasta el Cross Fit en la actualidad, pero la duda nace… ¿Cuáles vicios
has tenido Mino? Inquiero de manera un tanto arriesgada.
—Puedo
decirte, y tengo muchos amigos que me conocen profundamente, y ellos pueden
corroborarlo, que desconozco la sensación de estar siquiera mareado por el
alcohol.. sabes lo que me he ahorrado, no he consumido drogas ni cigarro, bueno
fumé a la edad de cuatro o cinco años cuando mi abuelo por parte de mi padre me
pedía que yo le prendiera el cigarro, un niño era y me dacia mi abuelo, me
sentaba en su regazo y me decía: ¡A ver mijo, préndame mi cigarro! Ni mi papá
ni mi mamá decían algo, pues era el abuelo, ya sabes ese respeto a los mayores.
Bueno entonces yo fumé de niño, y pues drogas yo creo que lo que te fumas en un
concierto.
¿no
disfrutas una copa de vino?
—Viviendo
en Holanda, conocí a alguien que sabia mucho sobre asuntos del paladar, y un
día me dijo que si gustaba algo de beber, y le respondí que no toleraba el
sabor, no sólo del alcohol sino también de quesos fuertes o el picante, los
alimentos que pungen la lengua, y me dijo: no te ofendas pero tu paladar es tan
corriente que detecta todo.
—De
forma chistosa mi padre me decía que el único hijo barón que tenía, y no tenía
con quien beber, a lo que respondí que tenía dos hijas, bebe con ellas.
Pasemos
a otro asunto, tus relaciones Mino, cómo han sido tus relaciones, cómo eres, te
entregas.
—Como
todo en la vida Miguel, va cambiando, cuando era joven daba todo, las mujeres
me hicieron ver mi suerte, definitivamente y sin miedo a nada algunas novias me
hicieron amar a dios en tierra de indios, al final de la relación se sufre…
hasta cierto punto desde esa época hasta hoy, digamos que no me ha ido mal, soy
afortunado con el sexo opuesto… como decirte mi concepto del amor se ha
modificado, no digo que no exista pero es como hablar de los ovnis, no digo que
seamos la única especie del universo pero no lo visto, entonces el amor me es
ajeno; he tenido experiencias difíciles, dos matrimonios, ambas se morían por
mí y ambas me dejaron si carro, sin casa, sin nada. Me case primero en Holanda,
mi matrimonio duró nueve meses, y en México me casé como después de diez mese
de noviazgo, estuve casado por cinco años, los últimos muy malos, pero es lo
que te decía si las que te aman te dejan en la calle qué será de las que no te
quieren. Así que en la feria del amor ni he sido de los más afortunado.
—Soy un espíritu libre, cómo
retienes a alguien, es más como me retienes si ni siquiera yo puedo hacerlo,
porque si algo me interesa, algo nuevo, voy y lo hago… parte de la esencia del
sexo femenino es el egoísmo, cuando ellas tienen a alguien que “aman”, el
buscan, le procuran, le cuidan pero al mismo tiempo se sienten dueños de tu
vida, y es allí donde vienen las fricciones con mi persona. Yo regresé después
de quince años, vuelvo por la situación de la salud de mi padre, después
conozco a mi segunda esposa y abro el estudio en el que estoy ahora el cual a
sufrido algunas modificaciones.
Ya que retomas el tema de los
estudios de tatuaje, antes de partir ¿Traspasaste el estudio de la calle de
Villada?
—No,
eso es lo que todo el mundo piensa, pero yo cerré completamente. Lo que en
realidad sucedió fue que Elías, al que conocen como el Cura, platica conmigo y
me pregunta si se puede quedar con el local, le dije que no en el sentido de
quedarse con el estudio con mi nombre, pero le pedí que me esperara. Yo lo
comenté con la dueña del edificio y pues ella fue la que opto por rentarle el
lugar y pues ya lleva más de diez años.
Ciertamente,
porque hasta hace unos años cuando uno pensaba en tatuajes solo había dos
opciones tú y Dejavú con el Cura. Pero la diferencia radica en algo que alguna
vez me mencionaste: el tatuaje no está peleado con la imagen.
—Así
es, cuando yo me tatué por primera vez, en 1988, me di cuenta de que el tatuaje
no te hace ni te deshace, sino que es tu actitud ante la vida y la sociedad la
que da o te quita, entonces fue cuando me di cuenta que, al verme tatuado
seguía siendo Eduardo Betancourt Palomeque, yo tenía que hacer algo por el
mundo del tatuaje porque no puede ser posible que la gente sea discriminada por
tener un ornamento en la piel y hasta hoy en día esa ha sido mi premisa, de
hecho yo trabajo con camisa, pantalón, zapato o bota peno con tenis, porque es
importante la imagen y más en una sociedad que la imagen es una llave que te
puede abrir o cerrar puertas, ya sabes en México como te ven te tratan.
Entonces ha sido muy bonito ver la aceptación de la gente a través del hecho
que al llegar a un estudio de tatuajes te reciba alguien limpio, bien vestido, oliendo
bien; porque estás muy cerca de la gente, eso ha sido un parte aguas importante
en mi ciudad con lo que yo percibo una aceptación a mi trabajo y al tatuaje, no
porque esté tatuado y sea una persona de bien, sino que una persona de bien
puede estar tatuada. Una persona con educación, con cultura.
Derrumbar
estereotipos –añado. Tú has sido punta de lanza para el tatuaje, y Elías, el
Cura, alguna vez me comento que te aprendió observando, como es Mino en su
etapa de mentor, cómo te ha ido en esta nueva etapa en donde estas creando una
fuerza laboral en el tatuaje y además adoptas aprendices.
—Tanto
quiero seguir buscando talentos que se unan a mi estudio con un equipo de
trabajo que llegue a ser autosuficiente,
como quiero seguir enseñando. Porque quiero dejar mi grano de arena con
trabajo de calidad en lo que al arte del tatuaje se refiere, mientras dios me
de vida; y poder compartirlo, el buen maestro es aquel que busca que su alumno lo supere, y hasta por
conveniencia porque me gustaría tener alguien de confianza y decirle tatúame en
lugar de estar buscando a otros en otros lugares.
Pasemos
a los influjos, quiénes te han influido primeramente en el mundo del tatuaje.
—Admiraba
a mucha gente, entre ellos a Tin-Tin, un francés que después alguien me dijo
que no entendía que le admiraba, si mi trabajo era de excelente calidad. Tú
creces admirando a otras personas y no percibes que ya lograste situarte
—Gente
como Brain Evertt, en Albuquerque, que hace unos retratos hermosos, también
está Jack Rudy en San Diego, California; y obviamente Joe Kaplan que alguna vez
estuvo considerado como el mejor tatuador de la costa Este de los Estados
Unidos; Lyle Luttle con quien yo tomé cursos sobre diseño, construcción y
calibración de máquinas para tatuar, y otro con el que tome otro curso y cuyo
trabajo admiro mucho es Guy Aitchison que yo pienso que en lo que a color se
refiere es uno de los mejores.
¿Y
musicalmente?
—¡Uy
mi hermano! Musicalmente estoy influenciado por muchas bandas, Heavy Metal,
Glam Rock, Rock’n Roll, Punkabilly, Rockabilly, Psicghobilly, pero Kiss fue una
banda con la que crecí, amé y sigo disfrutando mucho, si tuviera que poner en
una balanza, Kiss definitivamente, aunque también Nick Cave and the Bad Seeds,
otras bandas buenas no me hacen vibrar
Aquí
en Toluca, alguien que te haya influido.
—Uff, pues que te digo, sin sonar soez,
pues mi padre, yo mamé de mi padre la devoción, respeto y amor al trabajo. Yo
no concebía como después de haber salido un fin de semana –mi papá si bebía—el
lunes a primera hora estaba en el hospital y después en el consultorio. O sea a
mi padre le daban cada año un bono por cero faltas. ¡Que bárbaro¡ Cómo le hace,
si yo que no tomo y me desvelo, al otro día estoy cayendo de sueño, eso es algo
que yo puedo afirmar es que de mi padre me quede con eso, con el amor al
trabajo. Algo que te puedo garantizar es que he sido fiel, a lo único a lo que
le he sido verdaderamente.. si yo he conocido la fidelidad ha sido a mi trabajo.
La poca paciencia que poseo está vertida al trabajo.
¿Cuáles
son tus hobbies?
—Mira,
soy algo excéntrico, tengo ya una importante colección de cráneos y máscaras de
varios lugares del mundo, he tenido piezas muy hermosas. Cuando busco algo,
espero sea una pieza antigua, ya danzada o por lo menos que haya pertenecido a
una tribu, dos de las pieza que me acaban de llegar gracias a una amiga cercana
, son de la cultura Yaqui, ellos cuando hacen estas máscaras para presentar sus
monstros internos, y esas máscaras no existen porque al terminar el ritual ellas
son quemadas, entonces mis máscaras fueron hechas especialmente para mi amiga
dedicadas a mi persona, dos máscaras yaquis que si pasaran por el proceso
ritual tendrían que ser quemadas.
Los cráneos ¿Qué te gusta o trae de ellos?
—Básicamente,
porque dentro del cráneo se encierra, en todos los animales, la esencia de todo
ser vico y la máscara es la representación de esa esencia.
¿Qué
cráneos tienes?
—Pues
ya tengo una colección importante, tengo simios, felinos, reptiles, cérvidos,
aves, algunas pieza marinas, casi un zoológico, “you name it”, y a estas
colecciones se adjuntan otras tantas… mira las personas que coleccionamos cráneos
y máscaras hay tres piezas que coronan una colección: la primera es un
fenómeno, el cráneo de un fenómeno, yo tengo un cérvido, es una sola bóveda
craneal de la cual salen dos hocicos y las cuatro órbitas oculares; la otra
pieza en una cabeza de jíbaro, yo tengo un par—no humanas—un macaco y un simio
tití; y finalmente un cráneo o cabeza de maorí, esta última es toda una pieza,
porque la historia relata que los Maoríes cuando se encuentran con los
Ingleses, con la gente del Capitán Cook, de hecho hay una isla llamada así, los
consideran como animales y los cazaban en lugar de entablar un diálogo, y les
cortaban las cabeza para
enviarlas a Inglaterra, casi extinguen a la cultura maorí; de hecho hay un
tratado internacional en el cual se estipula que si una de estas cabezas es
hallada, debe regresar a Nueva Zelanda, repatriar a todos estos hermanos,
resarcir el daño de manera simbólica, imagina, esa practica
casi extingue a la cultura maorí.
(s.a.) (s.f.) Obtenido de https://supercurioso.com/mokomokai-las-cabezas-cortadas-de-nueva-zelanda/ el 28 de noviembre de 2018
(s.a.) (s.f.) Obtenido de https://supercurioso.com/mokomokai-las-cabezas-cortadas-de-nueva-zelanda/ el 28 de noviembre de 2018
Yo sé que tú buscas el trasfondo en lo que haces, lo simbólico, cómo lidias con ello en el mundo del tatuaje, con la banalidad. Mino, esboza una leve risa y su mirada es, hasta cierto punto una mezcla de tolerancia forzada y aceptación.
—Que
te digo, mira hoy en día el tatuaje es valido en las dos vertientes, que te
tatúes por un significado profundo o por mero ornamento, en la actualidad no
pienso que el tatuaje tenga que ser profundamente significativo, a mi me parece
que las dos formas de pensar son validas, puedes tener sobre tu piel verdaderas
obras de arte aunque no necesariamente sean simbólicas, son personas que
coleccionas arte, van con uno u otro tatuador para tener una pieza de ellos y
pagan cantidades fuertes por ellos.
De
que otra forma aplicas el tatuar.
—Mira,
pues como una solución médica o inclusive terapéutica, yo tengo la certificación
de tatuador cosmetólogo, y bueno, he trabajado con personas que tiene alopecia,
o en los casos de mastectomía, y más comúnmente en cicatrices.
¿Qué
te molesta?
—La
ineptitud, no tolero la ineptitud, es algo con lo que no puedo lidiar, así como
me lo preguntas así te lo contesto; la adulación, me molesta que intenten
ofender mi inteligencia a través de la adulación. Un ejemplo burdo: Me llaman por teléfono al
estudio, contesto y digo Mino Tatuajes; y me responden con la pregunta ¿Hablo a
Mino Tatuajes? o ¿allí hacen tatuajes? Eso me mata. Ese tipo de situaciones, me
son muy complicadas… mira Miguel yo no me considero un artista, te soy sincero,
hablar de mi persona me es complicado, no soy tan banal, pienso que hay
banalidad en toda la humanidad pero cuando te conoces a profundidad es cuando
te sabes miserable, conoces tu miseria como ser humano y te alejas de ti mismo
para ser mejor; entonces, lidiar con este tipo de personas me es difícil.
A
dónde te diriges como persona.
—Amo
tanto mi trabajo que me queda claro que voy a seguir tatuando por los años que
dios me permita; me gustaría poder solidificar la idea de la escuela, tener un
poco más de tiempo para enseñar, me gustaría tener un poco más de tiempo para
mí, para leer, para poder disfrutar más otras cosas, incursionar en la
escultura, insisto más tiempo para mí persona. Estoy en una edad madura en la
que puedo seguir negreándome como lo hago, tengo las ganas, tengo la energía,
tengo el deseo por eso lo hago, pero a mediano plazo quiero más tiempo para complementarme.
Me encantaría dar empleo a gente, compartir mis contactos, compartir artistas
con otros países, ya lo tengo hablado con Mitch Vandersenen de Mitch Tattoo,
Holanda, que me manden a su mejor artista y yo enviar al que tenga, y que se
vallan un verano.
Así,
tras un buen rato damos por terminada la entrevista, le agradezco su tiempo, él
me pregunta cuando tendré el texto listo, quiere leerlo, le respondo que en un
par de días. Me acompaña a la puerta, una tarde lluviosa, y nos despedimos.


